
No siempre los primeros encuentros son iguales, no para todos significa lo mismo, cada acto o movimiento en el escenario de la vida tiene sus propios códigos.
En algunos casos no recuerdas la primera vez que se vieron, si sintieron igual, si ella pudo darse cuenta que la mirabas diferente y en ese diferencia sabia el ¿por que de esa mirada?
El tiempo pasa y olvidas el encuentro que hizo la diferencia a tus días, que acoloro a tus hormonas.
No tienes muy claro cual fue el magnetismo que tenía su presencia que las demás personas en ese instante eran adornos colocados estrategicamente para amornizar el ambiente. Dos energías que convergen a su primer encuentro, es todo magicamente extraño derrepente los olores son gragancia y el gris que acompaña tus días estalla en colores vivos, extraes la venda de tus ojos y vas observando esos detalles nuevos e interesantes que exterioriza, en ese momento todo lo demás deja de importarte.
Se baja el telón y sigue la otra escena, cargada de preocupación y estres laboral en que los pensamientos se direccionan a lograr metas personales, olvidando esa emoción casi desconcertante del primer encuentro.
Los días vuelven a ser los mismo y no encuentras la diferencia entre ellos, los meses pasan tan rápido, que tu sientes que estas en marzo y en realidad es agosto.
Y ese encuentro pasa a estar en el banco de memoría, no piensas en ello y quien sabe ya ira desaparenciendo, pero el universo con sus misterios se encarga de demostrarte todo lo contrario y junta a las energías en otra escena, ¿por qué pasa esto? porque así tenía que ser, no me preguntes si sabrás las fechas, no viene con manual, no lo dice la gitana que lee las manos.
Simplemente sucede, lo que andaba suspendido en el olvido vuelve a vibrar en el presente con aroma refrescante y colores vivos.

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