Dice que el suicidio es de cobardes.
Yo lo intente a los 14 años.
Provista de un dolor descomunal, unos problemas existenciales y situaciones dificiles.
Tuve un enfretamiento mortal con mi mamá.
Todo comienza, como comienza las peleas por una tontería
La que era en ese tiempo la empleada acuso a mi madre de que yo no la saludaba en las mañanas, dije ¿yo? pero si es ella la que no me saluda, encima se chorea mis cosas, cree que no me he dado cuenta. Mi mamá molesta me dijo que no me comportara mal con ella, yo mire a la empleada y divise en ella una sonrisa, maldita pense esto lo esta haciendo a próposito, me voltie y sali del cuarto, mi mamá gritaba diciendome que regresara, yo alzando la voz dije no voy, porque es injusto que me grites por algo que no soy culpable. Cerre la puerta de mi cuarto. Escuche la voz de mi mamá gritarme de todo, acercarse a mi puerta y golpear tan fuerte para que abra y volvi a sentir que mi cuarto sería mi protección, gritaba diciendo que no abriria, ella respondia que si no lo hacia me iría peor, yo pensaba esta loca si cree que abrire, sentia miedo, un miedo que ya conocia desde hace muchos años, que había pasado la gran parte de mi niñez metida entre mi sonrisa de inocencia y mis ojos sin brillo. Mi madre nos pegaba de vez en cuando, unas palizas, mi hermano y yo nos peleabamos y golpeabamos tan fuerte que terminabamos llorando, eramos el reflejo de una infancia de violencia, era la manera que teniamos para comunicarnos y hacer valer nuestros derechos. Terminabamos con jalones de pelos, cachetadas y patadones. Gritandonos a viva voz te odio, ya veras.
Yo parada frente a la puerte veia como la chapa se movía, mi madre provista de un martillo daba golpes para romper la champa y poder entrar a mi cuarto, yo volvia a sentir la respiración, los latidos fuertes, miraba por la ventana de mi segundo piso y si salto pense, que pasaría?.
En un estado de trance comenze a mentalizar no volvera a tocarme, no volvera a pegarme, no se lo permitire, ya era grande, no era justo, no por ser mi madre, no y no.
Cogi mis zapatos unos suecos blancos que estaban de moda uno en cada mano, al abrir la puerta le tire uno a mi mamá y le cayo en el brazo furioza se avalanzo sobre mi, le tire el otro, gritando le decia que me soltara, ella me cacheteaba y me golpeaba y seguia gritando que me soltara, me pego tan fuerte que mi hermano mayor tuvo que meterse y le cogio de las manos y la furia era tan incontrolable que mi hermano no podía contenerla, mi hermano decia sueltala, sueltala, casi media desmayada del dolor, veia a mi hermanito menor de 7 años llorar asustado, quería que me soltara, me dolia todo, me golpeo por todo el cuerpo. Y otra vez no recuerdo como acabo todo, como me solto, que paso, si me veo en el suelo con la ropa fuera de lugar. Me levante, sola en mi cuarto movi mi comoda para atrancar mi puerta, lloraba y lloraba y decia ¿por que? ¿por que? ya no quiero más esto, ya no lo quiero y desperto ese lado cobarde como dicen todos, aquel lado que quiere huir del dolor, del sufrimiento, ese que no vee un camino, ni una salida, en donde el dolor es tan intenso que sientes que la muerte seria la unica salvación, movi mi escritorio, me dirigi al baño, abri el botiquin con los ojos hichados y rojos divise los médicamentes y me meti todas las pastillas, tomando el agua del caño con desesperación cuando me arrace con todas las pastillas que encontre, me desplome en el baño, me desperto los golpes que daba mi mamá a la puerta para poder entrar. Salí casi sin fuerzas y sin poder caminar, me sentia mareada, bastante dopada. Me dirigi a mi cuarto, me desplome en mi cama y esperando solo irme de este mundo, Dios hazme de una vez el favor, que esperas. En la noche mi Papá (padrastro) entro en mi habitación me hablo de la pelea con mamá, me ayudo a sentarme porque me cai, me apoye en el, tengo un vago recuerdo de lo que dijo, me llevo al cuarto de mi mamá, en el trayecto me apoyaba, abrazandolo porque no podía estar en pie. me sente en la cama y casi me desplome en la cama donde mi mamá estaba hechada, había llorando toda la tarde por el golpe que me propicio. No se si le dije que me perdonara o que la perdonaba.
Tenía sueño, dormi por dos días. Tocaban mi puerta para desayuno, almuerzo y lonche y yo balbuceando decia que no. Pensaba porque no funcionaba las pastillas, queria desaparecer, si era el problema y recibia golpe por defender los que pensaba y sentia. Al tercer día desperte y casi obligada fui a comer, quería que me dejaran en la cama, queria otra vez estar en un lugar tranquilo, en donde podía sonreir. Si me levante al 3 día con un ojo hinchado y morado, el labio partido. Mi amiga vino a buscarme con un chico a quien le gustaba y yo abri la perta y con el pelo que tapaba mi cara para que no vieran mi rostro, le dije no puedo salir. Volvi a encerrarme en mi. Volvi a sentir que la culpa era mía y me lo tenía merecido.
Me senti victima y culpable. En mis sesiones terapeuticas tuve varias catarsis sobre estos temas, abrace a mi niña interna, quien estaba desquebrajada y solitaria. Llore de grande como si lo volviera a vivir, consolando a esa niña que tenia miedo a la oscuridad.
Esos años no quise que se me acercara nadie, no creia en el amor.
Había aprendido que las personas que dicen amarte terminan maltratandote, abandonandote.
Exigiendo más de tí, aprendi ser sólitaria. Aprendi a que me desflaran el globo muchas veces.
No queria que nadie me tocara, no queria enamorado. Quería estar sola, que no se fijarán en mí que no quisieran que los quisiera, no queria querer a nadie.
03 noviembre 2008
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